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sábado, 7 de junio de 2014

ANTONIO GARISA

ANTONIO GARISA


Zaragoza 1916-Madrid 1989

Tras finalizar sus estudios de bachillerato en los Escolapios de Zaragoza, estudió Declamación y Música en el Conservatorio de Zaragoza, mientras que comienza a actuar en teatro aficionado.
Debutó profesionalmente en 1934 con Mariquilla Terremoto (Hermanos Álvarez Quintero).
En la década de los 40  trabajó en  Madrinita buena (Cía. Martí-Pierrá); Nidos sin pájaros (Hermanos Álvarez Quintero/ Cía. Martí-Pierrá); Un chico para todo (Cía. Paco Martínez Soria); El tío Estraperlo (Cía. José Isbert); Préstame tu suegra (Cía. José Isbert).
En 1949 forma su propia compañía, con la que estrena Amnesia efervescente, Matrimonios en la luna, La dama del autobús, Lo tengo todo arreglado y ¡Aquí, Leganés!
En la década de los 50 trabaja en ¡Moreno tiene que ser! (Cía. Muñoz Román); ¡Nada más que uno! (Cia. Titular Revistas); ¡A Roma por todo! (Antonio y Mariano Ozores/ Dir. Luis Diez); Locura de humor (Cia. Titular Revistas) con Luis Cuenca y Juanito Navarro; El trust tris tras (Cia. Titular Revistas); Yo soy casado, señorita (Cia. Muñoz Román); Aquí te espero (Cía. Titular Revistas).
Conoce a la actriz Mary Begoña y crean compañía conjunta, con la que representan Los líos de Elías, ¡Qué sí, qué sí!, ¡Catapún, chin chin!, Sofía y Loren, Las siete mujeres de Adán, ¡Más mujeres!, El festival del beso, Bésame con música, Timoteo ¿qué las das?, ¡Ay, qué pícaras faldas!, Tu mujer es cosa mía, Las alegres chicas de Portofino.

En cine, debuta en 1951 con Esa pareja feliz (Juan Antonio Bardem y Luis García Berlanga). A partir de ese momento mantiene una presencia constante en la gran pantalla, participando en películas como El tigre de Chamberí, La venganza de Don Mendo, Historias de la televisión, Buenos días condesita, Vamos por la parejita, El hombre que se quiso matar, Las autonosuya...

Se prodigó también en televisión con 30 grados a la sombra, Tú tranquilo, El último café y Si yo fuera rico.

MARISA PAREDES


MARISA PAREDES


Madrid 1946

            Ya desde niña mostraba una gran vocación por el teatro, y a los 15 años debutó en el teatro con Esta noche tampoco (José López Rubio) en la compañía de Conchita Montes.
            Sus primeros pasos en las tablas los daría con Ocho mujeres (Robert Thomas/ Dir. José Osuna) junto a Mª Luisa Ponte; Mis tres amores (Janos Vaszary/ Dir. Roberto Samsó) junto a Carmen Porcel; ¡Esta es… su viuda! (Fernando Latorre/ Dir. Roberto Samsó); El apagón (Peter Shaffer/ Dir. Juanjo Menéndez) junto a Juanjo Menéndez y Paco Morán; Ligazón-El embrujado (Ramón Mª del Valle Inclán/ Dir. José Osuna); English Spoken (Lauro Olmo/ Dir. Alberto González Vergel) junto a Lola Herrera, Tina Sainz y Juan Luis Galiardo; La estrella de Sevilla (Lope de Vega/ Dir. Alberto González Vergel) junto a José Luis Pellicena; El burlador o El ángel del demonio (Suzanne Lilar/ Dir. Jaime Azpilicueta) junto a Inma de Santis.
            En los años 80 trabajó en El engañao (José Martín Recuerda/ Dir. Jaime Chavarri y Antonio Malonda) junto a Berta Riaza y Amelia de la Torre; Las criadas (Jean Genet/ Dir. Víctor García) junto a Nuria Espert y Julieta Serrano; La gata sobre el tejado de zinc (Tennessee Williams/ Dir. Carlos Gandolfo) junto a Eusebio Poncela, Carlos Lemos y Carmen Elías; Orquídeas a la luz de la luna (Carlos Fuentes/ Dir. María Ruiz); Motín de brujas (Josep M. Benet i Jornet/ Dir. Josefina Molina).
            Sus últimos trabajos han sido Los bosques de Nyx (Esquilo, Sófocles, Eurípides/ Dir. Miguel Bosé) junto a Mª Fernández D’Ocón, Ana Marzoa, Beatriz Carvajal, Mercedes Samprieto y María Adánez; Hamlet (William Shakespeare/ Dir. Lluís Pasqual) junto a Eduard Fernández; Sonata de Otoño (Ingmar Bergman/ Dir. José Carlos Plaza); y El cojo de Inishmaan (Martin McDonagh/ Dir. Gerardo Vera) junto a Terele Pávez, actualmente en cartel.
            De sus innumerables trabajos en cine destacaremos Todo sobre mi madre, Entre tinieblas, La flor de mi secreto, Tacones lejanos (todas dirigidas por Almodóvar), El espinazo del diablo (Guillermo del Toro), La vida es bella (Roberto Benigni), Tierno verano de lujurias y azoteas (Jaime Chávarri), El coronel no tiene quien le escriba (Arturo Ripstein), La reina anónima (Gonzalo Suárez), Las bicicletas son para el verano (Jaime Chavarri), Reinas (Manuel Gómez Pereira), etc.
            En televisión ha participado en las series Felipe y Leticia, Las chicas de hoy en día, Delirios de amor, Historias para no dormir…
            También ha protagonizado una gran cantidad de obras de teatro grabadas para televisión. De todas ellas destacan El mercader de Venecia, El enfermo imaginario, El jardín de los cerezos, Peribáñez y el Comendador de Ocaña, Las tres hermanas, Todos eran mis hijos, Los bandidos, La dama del alba, Edipo en Colona, …
            Desde 2000 a 2003 fue la presidenta de la Academia del Cine Español, haciendo frente a la época más controvertida y polémica de ésta, ya que en el momento inicial de la Guerra de Iraq, los profesionales del cine español se manifestaron rotundamente en contra en la gala del año 2003.

            Entre sus premios destacan 4 Fotogramas de Plata y el Premio de la Unión de Actores, aparte de la Biznaga de Plata del Festival de cine de Málaga, el Ondas, el ACE de Nueva York, la Antena de Oro, etc.

¡ESTA ES… SU VIUDA!


LIGAZÓN Y EL EMBRUJADO


ENGLISH SPOKEN


LA ESTRELLA DE SEVILLA

EL BURLADOR O EL ÁNGEL DEL DEMONIO


EL ENGAÑAO


ORQUÍDEAS A LA LUZ DE LA LUNA


LOS BOSQUES DE NYX




HAMLET


EL COJO DE INISHMAAN

















CARMEN MAURA


CARMEN MAURA




Madrid 1945

Pese a no contar con el apoyo familiar, trabajó en café-teatro y realizó giras teatrales en compañías independientes de poca resonancia.
Logró su primer papel importante en 1969 sustituyendo a Amparo Pamplona en Hay una luz sobre la cama (Torcuato Luca de Tena/ Dir. José Tamayo) y comenzó a aparecer en cine en personajes secundarios. También en 1969 trabajó en Un golpe de estado (Manuel Alonso Alcalde/ Dir. Fernando Gómez Herranz) y en A las seis en la esquina del boulevard (Enrique Jardiel Poncela/ Dir: Fernando Gómez Herranz).
En la década de los 70 colaboró en Anaconda (Juan Guerra), junto a Lola Gaos y Simón Cabido; Un sereno debajo de la cama (Carlos Valserra/ Dir. Cecilio Valcárcel); Ninette y un señor de Murcia (Miguel Migura/ Dir. Manuel Manzaneque); Supergolpe en Navalcarnero (Iglesias Romero/ Dir. Carlos Lamas); Mi chica, la minifaldera (Pedro Muñoz Seca y Pedro Pérez Fernández); El último tango de Rodolfo Valentino y Marilyn Monroe (Romano Villalba); El rehén (Brendan Beham/ Dir. José Mª Loperena); Las manos sucias (Jean-Paul Sartre/ Dir. José Luis Alonso), junto a José Luis Pellicena, Enrique Diosdado y Pedro Almodóvar; Noche de guerra en el Museo del Prado (Rafael Alberti/ Dir. Ricard Salvat) con Juan Diego, Tina Sainz y Vicente Cuesta; y ¡Abre el ojo! (Rojas Zorrilla/ Dir. Fernando Fernán Gómez).
En los 80 trabajó en Motín de brujas (Josep M. Benet i Jornet/ Dir. Josefina Molina) junto a María Asquerino, Berta Riaza, Julieta Serrano y Marisa Paredes; Kabarett para tiempos de krisis (Guillermo Heras) con Ángel de Andrés; y La reina del Nilo (Moncho Alpuente/ Dir. Jesús Cracio) con Santiago Ramos, Ágata Lys, Guillermo Montesinos y el Gran Wyoming.
En la década de los noventa volvió al teatro en Francia con Cirque à deux (Barry Creyton/ Dir. Jean-Michel Ribes) y en Buenos Aires con Bienvenida a casa (Neil Simon/ Dir. Óscar Martínez).
Su última aparición teatral ha sido en Carlota (Miguel Migura/ Dir. Mariano de Paco Serrano), actualmente en cartelera.
De sus innumerables películas destacaremos Pepi, Luci, Boom y otras chicas del montón, ¿Qué he hecho yo para merecer esto?, La ley del deseo, Mujeres al borde de un ataque de nervios, Volver (todas dirigidas por Almodóvar), ¡Ay Carmela! (Carlos Saura), La reina anónima (Gonzalo Suarez), La comunidad (Álex de la Iglesia), Tetro (Francis Ford Coppola), etc.
También ha trabajado en televisión presentando programas (Esta noche) y en diversas series (La huella del crimen, A las once en casa, Arroz y tartana, Las chicas de oro, etc.)

Entre sus numerosos premios destacan: el César, el Goya (4 veces ganadora), el Félix (2 veces ganadora), el Fotogramas de Plata (6 veces ganadora), el Premio de la Unión de Actores, la Medalla del Círculo de Escritores Cinematográficos (3 veces ganadora), el Premio Sant Jordi de Cine, el Ondas, el TP de Oro, el Premio del Festival Internacional de Cannes, el Premio del Festival Internacional de Cine de Venecia, el donosita, la Concha de Plata, el Locarno Excelence Award, la Espiga de Honor, el Premio del Festival de Málaga de Cine Español, el Premio del Festival de Cine de La Coruña y la Ninfa de Oro.

MI CHICA, LA MINIFALDERA


EL ÚLTIMO TANGO DE RODOLFO VALENTINO Y MARILYN MONROE


EL REHÉN

LAS MANOS SUCIAS


MOTÍN DE BRUJAS


LA REINA DEL NILO


CARLOTA




sábado, 4 de enero de 2014

Retazos, entrañas y espumillón





PRÓLOGO:
Rebecca

Siempre pensó que no había nacido en el sitio adecuado.
Nunca debió nacer en ese día tan caluroso; hubiera sido mejor ser Escorpio. Un escorpión es mucho más interesante que un león. Más pequeño, eso sí, pero mucho más venenoso.
Sus estudios de informática de poco le sirvieron. Ella quería ser gángster, o vedette del Moulin Rouge, o taxidermista, que no sabía muy bien lo que era pero que le encantaba como sonaba.
No debería haberse aferrado a aquella moto con aquel chico sin nombre pero con unos labios de pecado infinito. Puede que tanto amor prometido a un desconocido equilibrase una muerte tan rápida, aunque a ella le hubiese gustado más una muerte lenta, como morían las heroínas.
Lo que más sentía de haber muerto la última noche del año era no llegar a abrir los regalos de Reyes. Siempre pensó que no había muerto en el día adecuado. Lo del roscón le era indiferente, pero lo de los regalos era imperdonable.

Un golpe en la cabeza contra un bordillo puede no ser mortal, quizá demasiado prosaico. ¡Qué interesante hubiera sido caer de un caballo perseguida por un dragón! ¡O morir aplastada dentro de un Cádillac con la poli en los talones y abrazada a un asesino en serie!
En sus clases universitarias nunca le enseñaron cómo ir muy excitada en una moto sin tocarle los genitales al piloto. ¿De qué le servía ahora saber diseñar páginas web?
Siempre pensó que tendría que haber nacido dentro de una trilogía, de esas que leen millones de frikis y de las que luego hay que hacer una precuela.
En el momento del impacto recordó en su garganta la última cena hecha por su madre: tarta de salmón que sólo podía paladear en Nochevieja.


CAPÍTULO 1:
Un diálogo, un futuro, ¿una invención?

-¿Recuerdas el primer beso?- le preguntó Rebecca al hombre “X”.
-Tengo amnesia- contesto él aireando la sábana.
Ella respiró muy lentamente y se sentó al borde de la cama, mirando fijamente al Cristo de la pared. Sangrando por las sienes le decía algo que ella no terminaba de comprender.
-A mí me gustaría tener amnesia también. Olvidarse de cosas banales es bueno, tú eres la prueba-“X” se encendió un cigarro, se ahuecó la almohada y dijo -ese es tu problema, no te olvidas de nada y lo retuerces demasiado en esa cabecita loca hasta que lo acartonas, ¡y mírame a la cara cuando te estoy hablando!-
Rebecca no hizo caso, no quería mirar esa cara, ni esa cama que olía y rezumaba a tantos recuerdos podridos. El pobre crucificado no se parecía a William Dafoe.
-¡Levántate de la cama para fumar!, ¡un día saldremos en el Telediario!-
Odiaba decir frases así que había oído tantas veces a su madre decir a su padre, pero siempre se daba cuenta demasiado tarde, cuando ya se habían escapado y estaban empapadas de saliva.
-¿No dices nada?- Ahora sí que Rebecca le miraba a la cara. Será tu amnesia y se te ha olvidado hablar… y pensar.
“X” roncaba como un oso con el cigarro encendido.
Ella se levantó, se puso las bragas y el sujetador y salió sin hacer el más mínimo ruido. Las llamas hicieron el resto.


CAPÍTULO 2:
Un puzle sin esquinas

¡A ver a que hora vas a volver!
Su madre no entendía la adolescencia perversa e infantil que ella quería vivir. Si eran las 00:00 cuando salía por la puerta ¿a qué hora tenía que regresar? Lógicamente estaba obligada a ver amanecer. Muchos amaneceres se había quedado sola sentada en el césped del cerro, simplemente por el gusto de sentir mucho frío y luego llegar a casa, con los labios violáceos, y meterse desnuda bajo las mantas, como un guisante bajo cien colchones. Hoy no haría eso, hacía demasiado calor y la operación no tendría el mismo efecto. Hoy era noche de agosto, sin prisas ni relojes, sin esquemas ni verbos feos del estilo de madrugar.
-Pobre mamá- pensó Rebecca mientras bajaba por el ascensor. Toda la vida trabajando, ¿para qué? ¿Realmente era feliz con ese marido, en esa casa, con esa hija, con esa plataforma vibratoria que se compró por la tele? Ella pensaba mucho en su madre, la sentía con esa mezcla de amor y odio a partes iguales. Pensaba que le hubiera encantado conocer a su madre de joven, hacerse muy amiga de ella, íntimas, y no tener una relación familiar obligatoria y dada por la genética. Todos estos pensamientos no sabía sacarlos a la puntita de la lengua para que los escuchara la implicada, y se quedaban flotando, cachos sueltos de ese pensamiento infinito e impracticable.
La quería porque estaba sola como ella, la odiaba porque se callaba, la amaba porque era bellísima (Rebecca a escondidas le vaciaba los tarros de potingues; ella no necesitaba las cremas que anunciaba Andy McDowell), la odiaba porque tampoco su madre sabía como hablarle (¡más culpas para la genética!), la quería porque sí, porque era su madre, por lo mismo que la odiaba.
Las previsiones de la noche no se cumplieron. Se rió sin ganas con sus amigas por no dejarlas mal (¡era tan superior a ellas en prácticamente todo!), no se pilló el pedo que esperaba (¡qué difícil le era aún controlar el alcohol!) y no se subió al coche de ningún chico. Una noche más, una noche menos, vuelta a casa con la cartera vacía, ¿dónde coño he metido las llaves?, la misma canción de siempre.
Le jodía subirse a casa de noche, tan pronto.
Se acostó muerta de calor, ¿cómo una persona tan delgada podría sudar tanto? Se quedó dormida. Se despertó abruptamente, ¿qué era ese ruido? Sus padres hacían el amor en la habitación de al lado. Siempre pensó que esto no pasaba, por lo menos a ella nunca le pasaría. No sabía qué sentir ni pensar, pero no se sentía con ganas de escuchar nada, no por vergüenza sino porque le invadió una profunda sensación de respeto.
Se obligó a dormir muy profundamente. No recordaba estar tan feliz desde hacía mucho tiempo.


CAPÍTULO 3:
Cuando todo se americaniza

Le encantaba abrir regalos. Con el tiempo le encantaría abrir paquetes, pero ahora sólo eran regalos. Toda una noche nerviosa y una posterior mañana en pie para ver un salón lleno de colores, de lazos, seis zapatos y sus padres con cara de pavos.
Cajas de pinturas, tijeras y rotuladores; un abrigo, un gorro y unas medias; la casa con jardín de esa muñeca rubia, su novio y su amante, y el VHS de la película que su madre le había grabado de la tele pero ella quería tener original.
Se le escapó una lágrima invisible, que no mojaba pero sí dolía, viendo a aquella niña que no paraba de reír y de dar besos y abrazos a esos dos padres tan jóvenes, tan guapos y tan desconocidos.
¿Estaba violando la intimidad de esa familia feliz? Suponía que no, pero no se sentía cómoda. Quería verlo todo y a la vez nada. La niña seguía riendo y ella seguía llorando sin llorar, y el agua se le hincaba por dentro. Solamente una puta gota hubiera sido suficiente para desahogarla, pero ni su propio cuerpo la ayudaba a soportar mejor esa estampa.
Hubiera preferido asistir al día de su funeral. Un funeral como el de ese cuento que le leía su padre sobre un pícaro que se inventa su propia muerte para saber quien le quiere de verdad. Nunca más se lo leería.


CAPÍTULO 4:
Could I Leave You?

Una pareja que se besa desde lo prohibido siempre está más unida. Ellos se besaban a escondidas porque les apetecía, daba mucho más morbo aunque aún no se hubiera inventado esa palabra. Lógico, era 1977.
Dentro de un armario mientras ese señor feo y serio les enseñaba la casa era muy incómodo, pero tremendamente divertido. Estaban seguros que el señor se había dado cuenta, pero no hizo nada por evidenciarles. Feo, serio y muy discreto.
-Nos compramos esta casa, y nos casamos, y nos vamos a Benidorm, y pintamos el pasillo de azul, pero no colgamos la lámpara horrible que nos ha regalado tu madre ni ponemos la perdiz disecada de mi tía- Los dos se desplomaron en el suelo hervidos en risas. Cuando se calmaron se quedaron callados y no se besaron, sólo se miraron fijamente y se quedaron petrificados. Cuando la piedra se ablandó, él la cogió de la cintura y le dijo -¿Te gusta el nombre de Rebecca?-. El feo discreto esperó sin interrumpir, aún sabiendo que tenía el coche en doble fila.


ÉXODO:
Cortar por la línea de puntos, pegar, rellenar, colorear por números

Todo ha sido un juego, demasiado fácil, pero no sabría decirlo en palabras, y mucho menos escribirlas. De este experimento no se sacan conclusiones, ni fórmulas exactas, ni se le hace daño a ningún animal durante el rodaje de la película.
Prefiero no viajar más, ni por hoy ni en esta vida. Me queda el recuerdo de “X”, de “Y”, de “Z”… soy tan facilona para los recuerdos…
Mi madre sigue comprando cosas de la televisión, y ahora también ha aprendido que puede hacerlo por internet. Sigue haciendo el amor con mi padre. Cuando muera será el cadáver más bello del mundo.

Mira que me jode no estar en el cerro ahora, Enero es el mejor mes para estar muerta de frío.

lunes, 18 de noviembre de 2013

FENECIDOS Y REFULGENTES

Personajes:
MARGA, 68 años
LUIS, 69 años
MANU, 82 años (el más joven)

(Un foco ilumina a Marga  mientras canta en playback “Amado Mío”)

MARGA: “Amado mío love me forever and let forever begin tonight…”

(En un momento dado de la canción ella se queda callada mirando fijamente al frente. El playback de la canción sigue sonando. Ella se retira, se sienta en una silla y llora desconsoladamente. Aparece Luis. Baja la música)

LUÍS: ¡Ohhhh! ¿Qué le ocurre a la preciosa, primorosa y magnífica número 19?

MARGA: ¡Preciosísima! (Se quita la peluca y sigue llorando) ¡Es esta dichosa canción! Siempre se me encasquilla en la misma estrofa.

LUÍS: (Sentándose a su lado y acariciándole la calva) No seas tan cruel contigo misma my darling. La que tuvo retuvo. Olvídate ya de esa canción. Busca nuevas formas, caminos que no hayas andado todavía, horizontes, metas, retos, renovación, resurgimiento… Excúsame, enseguida vuelvo (Se va)

MARGA: Gordo negro de mierda. ¿Qué me busque el qué? El público reclama (se pone la peluca), yo soy un reclamo, el público gusta de la tradición, yo soy la de siempre, me gusta lo público, reclamación gustosa, tradicional yo… públicamente… gustar… publicaré… soy gustirrinín yo, reclamar… clamar… mar… aaar…

LUÍS: (Entrando) Lo que te decía. Lo importante es que te gusta cantar, ¿no?

MARGA: ¿Disculpe? ¿Nos conocemos?

LUÍS: My darling, nunca nos podremos olvidar. Tengo tu violencia en mi retina, te llevo bajo la piel.

MARGA: Morenito adulador. Siga, siga. ¿Qué decía del lavar?

LUÍS: ¡Cantar! ¡Lo importante es cantar! ¿Le he contado alguna vez la historia de la cucaracha?

MARGA: ¿Cucaracha? ¿A mí? No, ¿o sí? No sé… puede. ¿Seguro? Ufff, tengo tantas cosas en la calamocha…

LUÍS: Hoy no te la contaré. ¡Hoy te la cantaré! Así la escucharás como algo nuevo. Es una historia sobre vencer dificultades, sobre levantarse por la mañana y superar los obstáculos, sobre realizar sueños, sobre hacer lo que realmente se quiere aunque parezca imposible…

MARGA: Me aburro…

LUÍS: (Respirando pacientemente) Y un, dos, tres y… (Canta)
“La cucaracha, la cucaracha ya no puede caminar porque le falta, porque no tiene la patita principal.
La cucaracha contenta tiene ganas sin parar, aunque le falte una pata nunca deja de bailar.
Ohhhh, yeaaaaaaaaaaaaaah!”

MARGA: Esto que usted me cuenta me entristece aún más. Primero me deleita, me llama preciosa, me agasaja y me habla de sueños. ¿Y ahora me compara con un asqueroso blatodeo inválido con ínfulas de Nureyev?

LUÍS: Oh my darling, que precioso y obtuso cerebelo  tiene usted. ¡Es el poder de la poesía! La metáfora de la superación.

MARGA: No, no quiero nada de beber, muchas gracias.

LUIS: ¿Querida?

MARGA: No insista más. No pretenda coaccionarme por favor. No bebo nada con el estómago vacío.

LUIS: Está bien, hoy no tomaremos nada…

MARGA: ¡Chisssssssssssssst! ¡Usted! ¡Sí, usted, el del traje blanco! Venga, venga raudo. Coja una silla y siéntese cerquita. (Luis se sienta a su lado) Yo compartiría un trago con usted sin ningún problema, ese no es el dilema ¿me entiende? (Mirando desconfiada hacia derecha e izquierda) Son los otros, ¿sabe? Esa gente… ya sabe. Ellos escuchan cosas y luego… ¡no, no, no! Ellos oyen cosas muy de lejos, inventan, transforman, confunden, cambian, ¡lo revuelven todo! Y luego lo venden como verdad. ¿Ya me entiende? Yo compartiría dos tragos con usted sin ningún problema pero, ¿y si nos ve alguien?, ¿y si alguien me expía? Yo me bebería tres tragos con usted sin ningún problema, incluso puede que cuatro, aunque yo no le conozca de nada. Pero usted me da buena espina, me podría beber cinco tragos a su lado y disfrutarlo. ¿Usted no lo contaría verdad? ¿Y ese ruido? ¿Lo ha oído usted? Si es algún fan dígale que me espere con rosas amarillas en la salida de artistas.

LUIS: No creo que sea nadie con rosas cariño. Si usted quiere flores yo se las puedo traer. ¿Quiere? (Ella no contesta) ¿My darling? (Ella sigue inmóvil) Baby, tengo que salir un momento, no se mueva de aquí, ¿de acuerdo?

MARGA: Amado mío ámame para siempre. ¿Aunque a la cucaracha le falte una pata se pone a bailar? ¿Cómo era? Cucaracha cucaracha la patita de atrás… ¿Cuántas patas tiene esa cucaracha?... Humm… interesante. (Sorprendida e ilusionada) ¡Luis! ¡Luis! ¡Deje lo que tenga entre manos y venga corriendo! ¡Luis! ¡Maldito enredador! (Se ríe) ¿Por qué es usted tan complicado? ¡Ya sé por que diablos baila esa pobre loca! ¡Luis! ¿Pero dónde se ha metido usted? ¡Luis!

(Entra Manu tímidamente)

MARGA: ¿Luis? ¿Qué le ocurre? ¿Por qué está usted tan pálido? ¡No me asuste por favor!

MANU: Yo…

MARGA: ¿Luis? ¿No eres Luis? ¿Traes rosas amarillas? Déjelas por ahí encima y espéreme fuera, aun no estoy arreglada para atender a nadie.

MANU: Yo no traigo nada, pero no quiero molestar…

MARGA: No se preocupe jovencito. Yo soy muy comprensiva. Pero si quieres ver a la estrella debes dejar a la estrella que esté completamente resplandeciente para darse a sus seguidores.

MANU: No quiero molestar, pero no yo no quiero ver a nadie…

MARGA: (Sorprendida) ¿No quiere verme? ¿Y qué quiere entonces? ¿Quiere algo de Luis?

MANU: ¿Luis?

MARGA: ¿No sabe quien es Luis? No se preocupe, luego se lo presento. Es un tipo majísimo, un poco gordo para mi gusto pero adorable. Nos conocemos desde hace tanto tiempo ya que no recuerdo cuando fue la primera vez que le vi. ¿No sabe quien es de verdad?

MANU: Así de primeras no caigo…

MARGA: ¿Pero de qué planeta viene usted?

MANU: Yo soy español…

MARGA: (Asombradísima) ¿España? ¿No le mandará mi padre? ¡Dígale que ya no le tengo miedo! ¡Dígale que me casaré con quien me dé la real gana y que no volverá a ponerme su apestosa mano encima!

MANU: Yo no quiero molestar, no conozco a Luis y no me manda nadie.

MARGA: Tiene usted carácter jovencito. Eso me gusta. ¿Le apetece un trago? Siéntese a mi lado. Yo no suelo beber pero no quiero ser descortés con una visita, sea usted quien sea.

MANU: Me llamo Manolo. Usted me puede llamar Manu o como quiera. La he conocido nada más entrar. (Se sienta)

MARGA: ¡Qué alegría Manu querido! ¿Ha venido para quedarse? ¿Pero dónde va a estar usted mejor que aquí? Luis le caerá muy simpático. No le conoce, ¿no? Dicen que ha viajado a la luna, aunque vaya usted a saber… Es muy negro y muy gordo, eso sí, pero encantador y adorable. Para mi gusto suda demasiado, eso también, pero toca la trompeta como nadie. Y me cuida como un padre. ¡No! ¡Como un padre no! Me cuida como un ángel. Le va a encantar, ya lo verá. (Bajando el volumen de voz) Lo de ir tanto al baño es un poco fastidioso, pero no se preocupe, con el tiempo uno se acostumbra. Yo ya casi ni me entero. Además es un hombre muy limpio y eso ayuda bastante. (Vuelve a subir el volumen) Pero basta de palabrería y cuénteme usted algo. ¿A qué se dedica usted en España? ¿Casado? ¿Hijos? ¿Aficiones? Cuéntemelo todo.

MANU: Pues la verdad es que no sabría por donde empezar… Usted me da tanto respeto…

MARGA: ¡Pero que jovencito tan mono y tímido está usted hecho!

MANU: Yo he sido… antes de… yo soy… ahora… Yo sé cantar.

MARGA: ¡Maravillosa coincidencia! Va a ser usted el compañero ideal, va a ver que sí. Cánteme algo.

MANU: ¿Así de repente? Me da cierto apuro.

MARGA: ¡Vamos! Alguna pieza de sus tierras lejanas, de sus raíces, de esos caminos repletos de bandoleros, rejoneadores y flamencas. ¡Ole! ¡Qué arte! ¡Viva tu madre!

MANU: (Enternecido por los intentos de Marga decide cantar "Granada". Justo al terminar de cantar mira a Marga esperando una reacción, pero ella ha vuelto a quedar ensimismada mirando al frente. Entra Luis)

LUIS: (Percatándose de la presencia de un joven nuevo) ¿Disculpe? Bienvenido. Yo soy Luis, ¿y usted?

MARGA: No seas cansino negrito, ya todos te conocemos. Este chiquito es Manu de España y me va a ayudar con mi canción ¿a que sí Manu? Ya nunca más me doblarán en ninguna película. La cucaracha baila porque le pone empeño, la Margarita canta y no se olvida de la letra porque tiene 28 años. Y se va a casar con un príncipe. ¿Me nominarán esta vez al Oscar? Tomemos todos esos tragos pendientes y que murmuren lo que quieran. Haremos un trío memorable. Luis, tú nos enseñarás el camino a la luna. Haremos escala en Nueva York y en Sevilla. Ya veo los neones y los carteles. Manos a la obra, tenemos mucho que ensayar. Somos un trío memorable y eterno, ¿a que sí?

(Marga comienza a cantar “Amado mío” a capella mientras va oscureciendo)


FIN


sábado, 16 de noviembre de 2013

Paloma Remondo

Mis ojos, sin tus ojos, no son ojos…

REMONDO: 1. Genio apacible y quieto/ 2. Medidas moderadas y conciliadoras encaminadas a la paz


Mostoleña, madrileña, española, europea, del mundo.

Soy pequeño universo en los ochenta, donde me pierdo entre viñetas de un cómic y pentagramas. Estudio música en el Conservatorio Rodolf Halfter.

Viajo hacia Galicia y me detengo en Italia, pero vuelvo a Toledo pasando por Holanda, aunque hago noche en Portugal, tomando el atajo de Almería. El planeta se me queda pequeño.

Me voy al cine a ver Airbag y me divierto, me ilusiono y estudio el Grado Superior de Audiovisuales.

Soy camarera ¿soy una buena camarera?, ¿soy artista? Amo servir una tarta rellena de arándanos, amo la diferencia y quiero amar lo que no conozco.

Verano del 2013 son malos meses. Lope y Pedro llegan a agobiarme, un ruso muerto me da miedo. La puerta se abre enorme para dar cabida a las alas del pájaro. El número diez es precioso. Verano del 2013 son buenos meses. Estoy aquí dentro.

Miguel Hernández me aconseja que no trabaje más en un supermercado, ni de heladera ni de teleoperadora, ya que Phillip Glass está componiendo una ópera y quiere colaborar conmigo. Tengo muchas ideas que quiero mostrarle. Estoy muy excitada.

El mundo se expande.